El optimismo es como una profecía... Sí se puede ganar la lucha contra el cáncer de mama
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viernes, 18 de marzo de 2016
Dale vida a tus sueños
lunes, 4 de enero de 2016
Mi mundo amarillo
Llegó... por fin llegó el 2016.
De siempre me han gustado los años que caen en números pares, pero desde que me diagnosticaron cáncer de mama un 2013, como que mis gustos parece que están justificados. No me he vuelto supersticiosa, pero vaya, también tendría motivos. ¿No creéis?
Bueno, la llegada del año nuevo hace que quiera tener nuevos propósitos y nuevas metas que cumplir y, sobre todo, nuevos sueños que espero se hagan realidad. Sin embargo, soy de las que creen que no se puede avanzar si no se acaban proyectos que tenemos a medio hacer.
Esta Navidad está siendo un no parar en la casa de los Isidro-García, de forma que me está siendo muy difícil centrarme y acabar algunas entradas que tengo pendientes y por eso, no estoy publicando al mismo ritmo que meses atrás.
LO SIENTO
Hoy, sin embargo, me siento esta mañana de Enero fría y ventosa para acabar una entrada muy deseada. Le he dado mil vueltas y a medida que estoy escribiendo, no sé muy bien cómo la voy a acabar.
Hoy vengo a hablaros de "El mundo amarillo" de Albert Espinosa.
Si no lo sabéis, Albert Espinosa fue un niño con cáncer. 10 años de su vida infantil hasta hacerse un hombre, los dedicó a luchar con entereza contra el cáncer. Y se dejó en el camino una pierna, un pulmón y creo que parte del hígado.
Y decidió que todo lo que había aprendido lo plasmaría en preciosas obras literarias.
Una de ellas, la que me hizo descubrirle en serio fue este libro.
" Es curioso, pero la fuerza, la vitalidad y los hallazgos que haces cuando estás enfermo sirven también cuando estás bien, en el día a día"
No pretendo en esta entrada hacer una crítica literaria porque no es la temática de este blog, ni yo estoy preparada para eso, pero desde este humilde blog os lo recomiendo. Recomiendo que aprendáis a ver el mundo de otra manera, sin tener que caer enfermos de algo grave que le de la vuelta a vuestro mundo.
El autor crea en este libro una forma de vivir, tierna, pero consciente, una forma de aprender de los malos momentos, pero también de los buenos.
Tiene razón en muchísimas cosas. Las experiencias que aprendes por el cáncer son extrapolables a la vida y debes dejar que esas vivencias marquen tu nuevo mundo.
NO LAS OLVIDES EN UN RINCÓN
Una compañera superviviente de cáncer de ovario me recomendó este libro... y supongo que se convirtió, sin saberlo, en una de " mis amarillos". Descubrí con ella y con este libro que:
Lo malo que nos pase no debe convertirse siempre en dolor
Perder no tiene por qué ser negativo
Hay trucos para aprender a ser feliz
Pasar por un cáncer de mama no te hace aprender el secreto de la vida tampoco, pero si te hace estar más abierta a que otros te lo enseñen.
Albert Espinosa en este libro nos da la receta... y a mí me endulzó mi experiencia.
Si tienes la mente abierta y quieres darle sentido a tu vida, éste es tu libro. No esperes a tener cáncer de mama o cualquier tipo de cáncer. No esperes a vivir una desgracia personal para aprender que la llave de la felicidad la tienes en tu llavero de llaves.
Muchos de los libros de Espinosa se centran en la muerte y en la pérdida. Si lo lees, descubrirás que perder y ganar marcan la vida y que es ley de vida. A los que nos dicen que tenemos cáncer, nos acercan la muerte, esa que tratamos de apartar siempre.
Yo no me quiero morir...pero no me quiero morir porque tengo muchas cosas por hacer, muchos sueños que cumplir y muchas aventuras que vivir. Sé que si se me regala vida y años suficientes, habrá un día en el que diga que ya hice todo lo que quería. Y querré descasar. Y si no lo hice todo, sé que podré irme tranquila porque lo intenté.
Eso te da el cáncer, valor para ir a por todas.
Crear tus sueños
Finalmente, aunque esta entrada poco se parece a la que llevaba medio preparada, quiero hablaros de mis amarillos.
¿Qué son mis amarillos? Deberías leerte el libro, pero amarillos son esas personas que entraron en mi vida sin esperarlo, que dejaron su huella, que llegaron y se quedaron, que estaban y se fueron,... Esas personas con las que te une una delgada cuerda larguísima... infinita... con las que has compartido charlas, deseos, miedos muy profundos... es algo más que un amigo, es algo más que un amor, es algo más que un ángel...
Espinosa los define como aquellas personas especiales en tu vida, a las que no hace falta que las veas mucho, ni nada. Son esas personas con las que te tratas con cariño, con una dulce caricia (física o verbal) y siempre siempre sientes su abrazo protector.
Yo sé quienes son mis amarillos... Tengo unos cuantos. Si te estás preguntado si eres mi amarillo, seguramente lo eres.
Y, desde luego, sí, vosotras sois mis amarillas.
Os quiero una "jartá"...
jueves, 3 de septiembre de 2015
No estamos solos. No estáis solos.
Hoy, como muchos de vosotros, me he levantado leyendo distintas noticias sobre la tragedia siria y de miles y miles de refugiados. También, como muchos de vosotros, he llorado.
No es este el espacio para política, de la que entiendo bien poco, pero sí creo que éste, mi pequeño rincón, es un espacio donde cabe la humanidad. Donde caben todos los huidos y todos los que sienten miedo. Porque ante el miedo, todos somos iguales. Y yo sé lo que es el miedo. A morirme.
Alguna vez os he contado que desde que el cáncer de mama entró en mi vida (sí, CÁNCER, no UNA LARGA ENFERMEDAD), mi sensibilidad hacia los más chinijos se agudizó bastante. Tener cáncer es una mierda, pasar por una quimio, una tortura larga, dolorosa y cíclica. Que mata muchos sueños. No se me ocurre nada más cruel por lo que pueda pasar un niño.
Hasta ahora.......
Pensar que hay miles de niños que pasan por esta puta enfermedad y, a pesar de todo, mantienen una sonrisa y un sueño, me inunda el corazón de lágrimas porque no, no deberían pasar por esto. Porque el cáncer es una enemigo feroz al que te tienes que enfrentar solo (por muy rodeado y apoyado que estés), porque tienes miedo todo el tiempo y lo peor, para siempre. Porque ese miedo se aloja en cualquier rincón de tu cuerpo y está listo para asustarte de vez en cuando, aunque sólo sea un miedo irracional y sepas que estás limpio.
Los niños de Siria tienen miedo, como sus familias, y huyen buscando una oportunidad, cualquiera. Y desgraciadamente, muchos pierden todos sus sueños de golpe, en la orilla de una playa. A una edad en la sólo deberían entender de juegos y de risas, se enfrentan a miles y miles de km de huida, a mafias que trafican con personas y, en fin, a la muerte.
Vienen buscando una vida mejor en Europa, de la que nos quejamos tanto. ¿Cuándo nos hemos vuelto tan señoritos? ¿Cuándo se nos ha olvidado que hay hambre, guerras, violaciones, muertes en el mundo?
¿Cuándo empezamos a mirar hacia otro lado?
Es curioso cómo la vara de medir es distinta: si te vas fuera de España a buscarte la vida hoy en día eres un héroe nacional y si alguien, desesperado, se viene a buscar la vida acá, es una molestia. Un problema. La verdad es que hasta para nacer hay que tener suerte y nacer en España es un privilegio, unos cuantos grados más al sur y sabríamos lo que es cruzar un mar y tener miedo. De morir.
Yo sigo pensando en esos locos bajitos que tienen miedo. Que se enfrentan solos al miedo. Enfermos de cáncer o refugiados tienen a unos padres muertos de miedo, que sólo sueñan con que pase todo y puedan seguir disfrutando de sus hijos... y verlos crecer. Los que seáis padres tenéis que temblar cuando veis ciertas imágenes. Uno no sabe si es acertado que las pongan porque atentan contra la dignidad de esos niños, pero es evidente, que sólo cuando nos muestran la cruda realidad de la guerra y la inmigración, nos involucramos. Y es ahí cuando es acertado poner esas fotos. O eso creo yo.
Gracias a esa foto hoy sé que la guerra en Siria "expulsa" del país a diario a 6000 personas. Mi problema no es dónde acogerlas, para eso están los políticos a los que les pagamos muy bien, para que no tengan que huir a otros países. Mi problema es acogerlos y aceptar que vengan a Europa. Que esos locos bajitos sonrían de nuevo y que sepan que si han perdido sueños en el camino, acá podrán crear sueños nuevos, junto a sus familias.
Mi amiga Blanca hoy ha publicado en su red social la siguiente fotografía de una playa:
Un mensaje sencillo, pero profundo. Los niños, todos, debería estar jugando y creciendo sin miedo. Que es lo que los hace niños.
El cáncer infantil desgraciadamente no se puede evitar, o no está en nuestra mano. Evitar una guerra que dura ya más de 4 años, creo que sí debe estar en manos de alguien.
Esta entrada de hoy es por el miedo... porque sigo sintiendo miedo. Y no se lo deseo a nadie.
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