Ayer tuve mi revisión ginecológica semestral... que las que tomamos tamoxifeno tenemos que acudir 2 veces mínimo al año para que nos controlen nuestras cositas.
Pues bien, desde ayer, llevo pensando que en estos años que llevo con el blog nunca le he dedicado una entrada a la maternidad. He hablado, he comentado, pero nunca un post exclusivo sobre la maternidad y el cáncer de mama.
Cuando entró el cáncer en mi vida, la doctora que me lo comunicó, que bien podría dedicarse mejor a otra especialidad y no a la patología de mama, tuvo muy poco tacto, no sólo en informarme sobre el cáncer que padecía, sino que me comunicó muy desafortunadamente que el tratamiento con quimio podría esterilizarme y que mejor me iba a una clínica a congelar mis óvulos. Yo creo que tenía que tener acciones en la clínica de reproducción asistida que me recomendó.
Bueno, que me desvió. Ya otro día hablaré de la importancia de los buenos médicos y de los malos médicos.
Si me habéis seguido desde el principio, es probable que sepáis que no tengo regla desde Julio de 2013. Mucha gente no sabe esto y cuando se lo explico se sorprende. Sí, la quimioterapia puede retirar la regla y a mí me la retiró.
Esta retirada de menstruación es en mi caso una garantía de vida. Lo que son las cosas... Lo que nos permite a las mujeres dar vida, a mí, me puede "quitar" la mía. Lo pongo entre comillas porque es exagerado... No me va a matar la regla, pero tener estrógenos y actividad ovárica no me beneficia al ser mi tumor hormonodependiente.
Casi 5 meses después de la finalización de mi quimio, mi amiga la regla hizo amago de aparecer, pero al iniciar el tratamiento con tamoxifeno desapareció.
Ser una mujer joven hizo que mis ovarios no se dieran por enterados y estuve el primer año de tratamiento con la dichosa pastillita estresada perdida porque me salían quistes ováricos y tenía los estrógenos elevadísimos. Lo que me valió para ser candidata a los banderillazos de Zoladex.
Tamoxifeno+Zoladex= Menopausia reversible o castración química.
Eso sí, ser una mujer joven hace que esta situación sea reversible o temporal. Hay esperanza. Y siempre hay una solución a todos los problemas.
No es lo mismo que te diagnostiquen cáncer de mama con 24, con 34 o con 44... y tengas que tomar tamoxifeno 5 años. Si tienes 44 y tomas tamoxifeno, aumenta la probabilidad de que en esos 5 años, entres en menopausia (lo mismo algo antes de lo que te correspondía). Con 34, pues la probabilidad disminuye y con 24, lo mismo, te vuelve antes de acabar el tratamiento... Que la quimio te deje sin capacidad de producir óvulos, eso no sé la estadística, sé lo que me dijo la ginecóloga: 50%.
Cuando digo que siempre hay una solución para todo, también la hay para la maternidad. Pero chicas, esto es como todo. Hay que aceptar que la vida te ha cambiado por el cáncer de mama y probablemente, la maternidad sea distinta a lo que hubiera sido si no hubieras tenido cáncer.
Antes de iniciar los tratamientos de quimio, los médicos te ofrecen la posibilidad de congelar tus óvulos o preservar corteza ovárica, por si pierdes la capacidad de producir óvulos.
Algunos sabréis que renuncié a esa posibilidad porque tener un tumor de 7 cm en la teta provoca que tu prioridad sea estar viva. Si no estás viva, no hay maternidad ni leches... Para mí fue muy duro tomar esa decisión, especialmente porque no estoy sola, estoy casada con una persona que especialmente adora a los niños. Y se le dan mejor que a muchos padres.
Me aseguraron los médicos, el oncólogo concretamente, que no tenía riesgos para mí intentar la congelación de óvulos, mientras no lo retrasara mucho... pero entre unas cosas y otras, pasaron 15 días para poder iniciar el tratamiento y yo estaba angustiada por pensar que iba a someter a mi cuerpo a un esfuerzo hormonal antes de iniciar una batalla vital.
A fecha de hoy, no me arrepiento.
Creo firmemente que la vida me dará la oportunidad de intentarlo. Y creo firmemente, que de una u otra manera, seré madre.
Conozco muchísimos casos hoy en día de mujeres con problemas de fertilidad o de concepción. Sin cáncer de mama. Muchas de ellas lo viven con angustia.
Yo creo que todo en la vida pasa por la aceptación. Ya lo sabéis. Lo he dicho muchas veces. Cuando uno acepta su situación, todo cambia. Y todo es posible.
Mi madre ayer me comentó que había leído que cuando aceptas que has llegado a viejo, es cuando empiezas a sentirte joven.
Esto es lo mismo, si te centras en que tienes un problema y quieres ser madre a toda costa, vivirás un tratamiento in vitro o asistido con una ansiedad extrema que no favorece nada... ni quedarte embarazada, ni hacer un café con leche vaya. No serás feliz... ni madre.
Si aceptas que tienes un problema y que no hay nada que puedas hacer, es cuando confías en que otras personas pueden tener la solución o aprendes a tener la mente abierta a otras posibilidades. Y tal vez, seas madre, pero lo que sí serás es feliz. Por intentarlo. Por tener la opción de intentarlo.
Cuando entiendes que has tenido cáncer de mama y que la vida es distinta a lo que sería sin haber pasado por esta enfermedad, te das cuenta que los tratamientos asistidos e in vitro, la donación de óvulos, la subrogación, la adopción, la acogida, ... son opciones realmente satisfactorias, no un drama.
Y estar viva te permite decir... tengo opciones porque tengo esperanza.
Ser madre significa amar por encima de tí misma... no tiene nada que ver con embarazos, placentas, lactancias, ni pañales. Qué no se nos mete en la mollera!!!
Ayer me decía la ginecóloga, más amablemente de lo que en ella es normal, que lo mejor para mí, ahora mismo es estar como estoy. Menopáusica perdía.
Que después todo volverá a la tan deseada normalidad... a los 40.
Sí, una edad estupenda. Sobre todo, porque llegar a los 40 ya es un éxito en tu vida.
Así que, dejémonos de "se te va a pasar el arroz", de preguntar por "¿no tienes hijos?", de decir "Uy, Anne Igartiburu... con su edad",...
En muchos casos, se dice sin maldad, pero en otros va toda la mala leche española de la frustración y el follar poco, con perdón por la ordinariez.
Si las mujeres hemos avanzado en algo es en el control de la maternidad... decidir es uno de los mayores derechos que se pueden tener.
Yo, aunque el cáncer de mama me forzó a tomar una decisión, también decidí. Y decidí esperar y estudiar las opciones que tenga cuando mi oncólogo me de el visto bueno.
Hay mujeres que no tienen esa suerte y el cáncer les arrebata la opción biológica... pero ellas saben que cuentan con un corazón generoso y, si quieren, tarde o temprano lo entregarán a uno de esos locos bajitos mocosos.
De cualquier forma, si has pasado por cáncer de mama, que te quede claro que no existe ninguna evidencia de que el embarazo perjudique tu supervivencia y que no tienes por qué renunciar a ser madre.
#siquierespuedes
Antes o después de los tratamientos, tienes opciones, que hay muchos casos de mujeres que tras superar el cáncer de mama y su tratamiento con tamoxifeno, han sido madres, incluso de forma natural.
Hoy en día, las mujeres hemos convertido a maternidad y lo que va asociada a ella (lactancia) en una competición de mejores madres y de quién lo sabe hacer mejor... Para las que no lo podemos ser, temporal o definitivamente, ese juego de mamás es tristísimo.
Se nos ha olvidado ser más humildes...
Que tengáis un feliz día...


